Superclásicos históricos

1966. EL PRIMER SUPERCLÁSICO EN COPA LIBERTADORES

Por Redacción EG · 01 de noviembre de 2018

El 2 de Febrero de 1966 jugaron por primera vez en el Monumental. La crónica de Juvenal y las fotos.

 

SINTESÍS

Jugado el 10 2.66. Cancha: River Plate. S 18.647.200. Copa "Libertadores".

ARBITRO: Roberto Goicoechea.

RIVER PLATE (2): Carrizo: Guzmán, Vieitez: Sainz, D. Bayo, Matosas; Cubilla, Sarnari, Prospitti (Zywica), Daniel Onega, Solari

BOCA JUNIORS (1): Minoián; Marzolini; Simeone, Sacchi, Silveira; Luna, R. C. Rojas, Alfredo Rojas, Menéndez, Zarich.

GOLES: 35' Sarnari; 41' Bayo; 61' Alfredo Rojas.

 

Esta foto de Bayo gritando su gol, fue tapa de El Gráfico.Esta foto de Bayo gritando su gol, fue tapa de El Gráfico.

RIVER, LA FUERZA DE UNA REVANCHA



Y River se dio el gusto. Ganó y festejó la victoria con un júbilo desbordante, casi agresivo, poco común entre los seguidores de la banda roja. Además, se impuso con justicia. Sin margen para discutir la legitimidad de su conquista. Pero no alcanzó a redondear una gran performance consiguió ni disipar dudas en torno a su futuro. Dentro de la Copa v del próximo campeonato. Para sus partidos  contra equipos peruanos y venezolanos y para cuando le toque visitar la Bombonera por el desquite del partido jugado el jueves.

Boca lo ayudo en gran medida, con su flaco desempeño. También deja dudas respecto a su porvenir dentro de la Copa. Aunque admitamos que en su cancha, cuando le toque recibir la visita de River, deberá elevar sensiblemente su rendimiento, porque entonces obrarán sobre el ánimo de sus jugadores los mismos impulsos de revancha que expusieron en Núñez los hombres del vencedor durante la media hora inicial del encuentro. 

El primer gol de River se va a concretar. Simeone no alcanza. Onega, Minoián y Cubilla en el suelo.

El primer gol de River se va a concretar. Simeone no alcanza. Onega, Minoián y Cubilla en el suelo.

ESTE PARTIDO



Antes que nada se impone señalar dos circunstancias:

1) En los dos equipos faltó gente importante, afectada al trabajo del seleccionado e imposibilitada, por decisión de la AFA, de participar  en partidos por la Copa: esas ausencias se hicieron sentir, sobre todo en Boca;

 2) Ninguno de los dos revela el estado de adiestramiento ideal para jugar dos tiempos: con aceptable nivel de rendimiento y de ritmo sostenido.

Sr hace, además, muy difícil extraer conclusiones sobre las perspectivas inmediatas de ambos conjuntos, por las especialísimas circunstancias emocionales que rodearon la lucha.

 Por ejemplo: si la pierna fuerte y el fervor de dientes apretados de Sarnari fueran algo más Sostenido y duradero que la expresión excepcional de un deseo muy fuerte de revancha PARA ESTE PARTIDO, entonces River habría ganado densidad en su medio juego.

Del mismo modo, si la timorata y "escondida" actuación de Menéndez (escapándole a la responsabilidad de la lucha y a la necesidad de respaldar con entereza las actitudes y declaraciones del partido anterior contra River) se hiciera costumbre en el delantero boquense, su equipo hubiera perdido al constructor eximio y talentoso de su dotación ofensiva. 
Salva Bayo, cuando Carrizo había sido superado.

Salva Bayo, cuando Carrizo había sido superado.



 Los antecedentes nos reclaman cautela en la apreciación de uno y otro fenómeno: el "agrandamiento" de Sarnari y el "ausentismo" de Menéndez. Recuperado el nivel real de uno y otro, será posible comprobar que ni Sarnari es tanto, ni Menéndez tan poco.

 Otro caso para tornar con pinzas es el de Daniel Onega. El hermano del "Ronco" es un buen jugador. Tiene los fundamentos básicos del atacante que busca a los demás y sabe hacerse buscar por ellos. Se desplaza con inteligencia y fabrica el claro con facilidad, tocando de primera y yendo a recibir vacío con sentido de tiempo y distancia. Pero no siempre le otorgarán la libertad de recepción y filtración que le brindó la defensa de Boca. Además será necesario aquilatar en sucesivas presentaciones si su aflojada final fue por cansancio de este momento, por falta de resto físico o porque no tiene temperamento para luchar con la misma intensidad los 90 minutos.

El segundo: Silveira la mira entrar. De Prospitti a Solari, de éste a Bayo, carrera y ...¡ese shot!El segundo: Silveira la mira entrar. De Prospitti a Solari, de éste a Bayo, carrera y ...¡ese shot!

EN OBSERVACION



También será necesario observar la evolución futura de otros hombres, para establecer hasta dónde son circunstanciales o permanentes algunas virtudes y algunos defectos observados en este encuentro:

DANIEL BAYO: media hora inicial de alta calidad. BRILLANTE. Defendiendo y atacando. Después, desaparición paulatina. Nos asalta la duda en dos sentidos: ¿ha mejorado tanto técnicamente, o lo suyo apareció c mo muy bueno en contraste con lo mal que jugaron los voLantes boquenses? ¿Es jugador de un solo tiempo, o cuando recupere su mejor estado físico tendrá aliento y pierna para 90 minutos? Dos incógnitas que sólo resolverá el tiempo. Por ahora asoma como la mejor adquisición de River en 1966.

ZARICH-SACCHI: lejos, muy lejos de Gonzalito-Rattín. Va a ser difícil que Sacchi pueda gravitar como hombre de pulso en el medio juego, no obstante su riqueza técnica. La lucha en esa zona requiere un vigor físico y espiritual que Federico no tiene. Zarich puede andar mejor. En su ubicación (más definido como volante) y en su funcionamiento (trabando por presencia y acción el medio juego adversario). Cuando Silveira trocó con Sacchi, Boca tuvo más "temperatura" en esa zona. Aunque el despliegue incontrolado de Silveira haya contribuido a complicar más aún la gestión ofensiva de su equipo, quitándole la poca claridad que tenía.

El gran yerro de Guzmán, Alfredo Rojas que la roba...y gol de Boca. Un gol frío, pero que animó el partido..,que pudo darle un vuelco.El gran yerro de Guzmán, Alfredo Rojas que la roba...y gol de Boca. Un gol frío, pero que animó el partido..,que pudo darle un vuelco.



River ofreció media hora inicial de fútbol vivaz, suelto y pujante. Tapado su delantero más penetrante (Onega chico) y frenado el generoso trajinar de Daniel Bayo, pareció quedarse. Pero vinieron los dos goles y el ingreso de Zywica por Prospitti indico que llegaban refuerzos para el medio juego en desmedro de la producción netamente ofensiva. En la etapa complementaria bajó el rendimiento del equipo. Perdió la media cancha,  se dejó "embotellar" en su área y mostró peligrosas vacilaciones en su zona extrema. El gol de Rojas, achicando la diferencia y creando la posibilidad de un empate, terminó de hacerle perder apostura.  Nervioso atrás e inofensivo adelante, Boca hizo notar su presencia en el primer tiempo por la habilidad de Rojas chico (frenada con frecuentes fouls que interrumpían el circuito) y la vergüenza de Rojas grande. Sin media cancha, retenido Marzolini en la punta por Cubilla, la defensa de sus últimas posiciones quedó confiada a la serenidad con que se plantaron en el fondo Silvero y Simeone. En la última parte,  cuando Alfredo Rojas aprovechó una mala entrega de Guzmán para sortear y derrotar a Carrizo, revitalizado el medio juego por el adelanto de Silveira, atacó mucho pero atacó mal. Con un solo delantero útil (Rojas grande), porque Rojas chico ya no conseguía dominarla, hacer pasar a los rivales de largo (como en la primera mitad) y se resignó a quedar tapado.

Era el tercero: Sarnari levanta frente Minoián.

Era el tercero: Sarnari levanta frente Minoián.

 FUTURO

River estuvo siempre más cerca de la verdad. Aunque no la haya conseguido aprisionar sino excepcionalmente. Su tránsito sobre media cancha fue más veloz y su llegada al gol más clara. Ganó bien. Pero sin sobrarle nada. Faltándole algo importante: seguridad para controlar la pelota y la situación una vez definida favorablemente su ansioso deseo de ganar el partido.

 Ninguno de los dos equipos ofrece una imagen favorable, de proyección importante. En River. Carrizo ha recuperado su estatura de gran jugador, y el medio juego alcanzó a tener fluidez y firmeza. Pero a las reservas ya apuntadas más arriba (Bayo, Sarnari, Daniel Onega) debe sumarse la duda que crean las vacilaciones de la última línea defensiva.

Compañeros de Gimnasia...Debutantes en el clásico grande. Bayo y Minoián en el saludo final.Compañeros de Gimnasia...Debutantes en el clásico grande. Bayo y Minoián en el saludo final.

No lo veo a Guzmán como el marcador central derecho con que River, ha pretendido superar la "blandura" atribuida a Ramos Delgado. El hecho de que Guzmán pueda cometer fouls más fuertes no le otorga patente de firmeza y seguridad. Obligado a salir, a encimar, comete errores serios. En esa posición estimo que Varacka ofrece mayores garantías. Vieitez tampoco resuelve íntegramente el problema que a River se le creaba con Grispo. Marca mejor que Crispo,  pero cerrando tiene sus mismas limitaciones por falta de pierna derecha. Además no atina a conseguir la distancia justa para tener maniatado al puntero contra la raya. A pesar de las facilidades que le otorgó Luna... Cuando sincronice mejor su trabajo de zona con Matosas puede mejorar el panorama. Incluso cambiando de posición entre ellos: Matosas a la punta y Vieitez adentro. Arriba, Prospitti pierde importancia cuando debe recibir, resolver y ejecutar en espacios chicos. No es atacante neto sino hombre para el medio juego. Si no hay otra solución (al no poder jugar Onega, Lallana y Más) habrá que aceptarlo. Pero está muy lejos de ser lo que más le conviene a River en el aspecto netamente ofensivo. 

Boca tiene que llenar el vacío Que dejan Rattín-Gonzalito en el centro del campo. Y los lentos reflejos de Minoián no son precisamente los Ideales para cubrir el puesto de Roma. Luna tampoco aparece como una posibilidad de apertura efectiva en los avances boquenses. Tal vez con Menéndez vuelto a su nivel podría explotarse mejor al ex puntero de Atlanta. Pero eso no le agregaría capacidad de creación. Eso depende fundamentalmente del encuentro Menéndez-Rojitas, que contra River no se produjo nunca...

POR JUVENAL

FOTOS: ALFIERI, LEGARRETA, SPERANZA, CARREÑO Y FORTE

(1966)

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