Diego Eterno

“Los Diegos que no fueron”: 37 transferencias frustradas en la vida de Maradona

La última obra de Sebastián Chittadini es un recorrido por los clubes que soñaron con tener al 10 en sus filas y no pudieron concretar su pase.

Por Panqui Molina ·

25 de noviembre de 2022

SEBASTIÁN CHITTADINI tenía la intención de reconstruir en una nota periodística el pase frustrado de Diego Maradona a Rayo Vallecano en 1996. En su búsqueda exhaustiva se encontró con otra historia: la negociación del 10 con Arsenal de Inglaterra en 1982, frustrada por la Guerra de Malvinas.

Como muchas veces pasa, a partir de una pequeña idea surgió un proyecto más ambicioso que desembocó en “Los Diegos que no fueron”, el libro que propone un recorrido por aquellos equipos que quisieron tener al mejor jugador de todos los tiempos con su camiseta. 

 

Imagen El arte de Pablo Falbi en la tapa de "Los Diegos que no fueron"
El arte de Pablo Falbi en la tapa de "Los Diegos que no fueron"
 

"Diego fue muchos Diegos y vivió muchas vidas, pero por cada uno que fue, hubo varios más que no fueron". 

Hubo “Diegos que no fueron” antes de su debut y después de su retiro. Con rigurosidad periodística, la minuciosa reconstrucción incluye la aventura de 37 equipos que soñaron con tener al 10 en sus filas durante 5 décadas en 12 países y 3 continentes. 

El hilo conductor son los clubes que soñaron con Maradona en su justo contexto, con detalles inéditos, pormenores pintorescos y datos curiosos. La revelación de que el origen del apellido Maradona es gallego y no italiano como se cree, la casi coincidencia en un club con Johan Cruyff y el recital de Raffaela Carrá en Rosario para cubrir los costos del traspaso a Rosario Central son algunas de las historias mínimas que se dejan leer a lo largo de las 175 páginas que componen la magistral obra. 

 

Imagen Sebastián Chittadini, uruguayo de sangre y maradoniano de ley
Sebastián Chittadini, uruguayo de sangre y maradoniano de ley
 

Dieguito, Maradona, El Diego, Diegote. Desde 1976, cuando tenía 15 años y todavía no había debutado en Primera pero ya era famoso por sus andanzas en los Cebollitas y lo quería Zaragoza porque un hombre importante del club español vio su magia con la pelota en un entretiempo de Argentinos. Hasta 2014, 17 años después de su retiro, cuando Deportivo Riestra, entonces en la Primera D, le solicitó a la AFA la autorización para fichar a Diego por algunos partidos, en una iniciativa que no tardó en ganar lugar en la agenda mediática y trascender a nivel internacional, aunque luego hubo quienes la desmintieron. 

La vida de Chittadini está atravesada por Diego Maradona. Uruguayo de sangre y maradoniano de ley, fue testigo de la devoción de los argentinos días después de la conquista en México 86 en un viaje de intercambio a Buenos Aires con su colegio, a sus infantiles 9 años. Su Ciudad de la Costa, en el Departamento de Canelones, se vio invadida por la presencia del 10 allá por 1993, con un picado informal en las canchas que tenía el padre de Diego Forlán, en un gesto de apoyo hacia Uruguay, que deambulaba en las Eliminatorias. 

Las personas somos lo que pensamos de nosotros, lo que piensan los demás y lo que en realidad somos. Maradona fue todos esos, pero también lo que le atribuyeron los que lo amaron y odiaron”, concluye Víctor Hugo Morales en el epílogo.

 

Imagen El epílogo de "Los Diegos que no fueron", a cargo de Víctor Hugo Morales
El epílogo de "Los Diegos que no fueron", a cargo de Víctor Hugo Morales
 

El viaje en el tiempo es inagotable y eterno, como Maradona. El destino tiene tantos caprichos y vueltas como las del jugador más impredecible, dice Chittadini en un pasaje. “La vida está llena de desencuentros y de cosas que ocurren a destiempo”, refuerza más adelante.

Con la pregunta “¿qué hubiera pasado si…?” repicando en todas su páginas, “Los Diegos que no fueron” demuestran que todavía hay cuestiones por indagar en la obra del jugador de todos los tiempos. 

 

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