Memoria emotiva

RICARDO BOCHINI: LA PINCELADA FINAL

Por Pablo Bomarito · 24 de septiembre de 2021

Hace 32 años, sin saberlo, el máximo ídolo de Independiente convertía el último gol de su carrera. Una tarde primaveral ante Platense en Vicente López, cerraba su amor con la red, con un golazo y fiel a la categoría de toda la vida.

El ídolo de Dios

El pibe que vino de Zárate, era eso: un pibe. En esa época la crianza y el rigor eran sinónimos. Muchas veces, colindante con la humillación y el destrato. El 24 de junio de 1972, Bochini espiaba la lista de convocados para el partido con River Plate, y se llevó una sorpresa: “Vi que mi nombre estaba en el pizarrón de los citados para el partido. La verdad que no lo podía creer. Siempre pensé que podía llegar a debutar, pero todavía era muy joven".

Y un día debutó: Bochini versus River.

Y un día debutó: Bochini versus River.

Ricardo Enrique Bochini, con el 16 en su espalda, ingresó a falta de 15 minutos por Hugo Saggiorato, y aunque Independiente perdió 1 a 0 en el Monumental; el futuro héroe había comenzado su camino.

Una tarde de Vicente López

El invierno iba entregando sus últimos ocres, las hojas aparecían más verdes en los árboles, la primavera iba ganando terreno y las tardes de fútbol ya tenían otro aroma.
El Independiente de Jorge Solari empezaba a bajar del micro en el estadio de Platense. En aquellos tiempos, el equipo “Calamar” era experto en complicarle la vida a los grandes. También era difícil encontrar campos como los de ahora, era una queja que funcionaba como excusa ante los resultados inesperados.
El "Rojo" empataba 1 a 1; Marcelo Reggiardo había abierto el marcador a los 6 minutos y en el amanecer del complemento, Amilcar Ivanovic lo había empatado. Hasta que apareció él. Agarró la pelota en zona de ataque, combinó con Alejandro Alfaro Moreno que estaba en posición de “9”, este jugó con Marcelo Reggiardo, quien se la devolvió al “Bocha”; el arquero Serrano salió a apretar, pero el 10 vestido de rojo, acarició la pelota que surcó el cielo para clavarse en el otro ángulo. Golazo.

24 de septiembre de 1989, el último gol. Foto Norberto Mosteirin.

24 de septiembre de 1989, el último gol. Foto Norberto Mosteirin.

 
El partido terminó 2 a 2, luego de un golazo de tiro libre de Claudio Sponton en el minuto final, que sellaría ese resultado. Una anécdota. En realidad, lo que nadie sabía que aquella tarde, se vería la última pincelada, la última caricia al gol de Ricardo Bochini

El primero, en otra primavera

Casi dos décadas antes, el 19 de noviembre de 1972, solo cuatro meses después de su debut, el "Bocha" convirtió su primer gol. Nada más y nada menos que contra Racing Club y a Ubaldo Matildo Fillol.
Ingresó en el segundo tiempo, reemplazando a Manuel Magán, y a los tres minutos -pared de por medio con Carlos Bulla- venció al “Pato”. Así comenzó la era Bochini.
El partido por la octava fecha del interzonal fue derrota para Independiente, pero el futuro cambiaría para siempre.

El primer gol de Bochini, frente a Racing.

El primer gol de Bochini, frente a Racing.

 
Ricardo Bochini engrandeció la historia de Independiente, mejor dicho, se forjó a su alrededor.
Toda su carrera profesional la realizó con esa misma camiseta de color rojo: "Es mi segunda casa", dijo más de una vez. Con 714 partidos, se convirtió en el jugador que más partidos disputó.
El detallle exacto dice que fueron 638 partidos y 97 goles en torneos locales de primera división; 62 partidos y 8 goles en Copa Libertadores; 4 finales y 1 gol en Copa Intercontinental; y 2 goles en Copa Interamericana. Tras aquella tarde de su último gol, su carrera se extendió dos años más, hasta que el 5 de mayo de 1991, y luego que una dura falta de Pablo Erbín, lo retiró de la cancha y del fútbol.

Jorge Solari se enojó con el resultado de su equipo ante Platense y lo dejó en claro en el vestuario: “Así no se puede, con estas canchas lamentables, contra equipos que empujan, se amontonan, va a ser difícil ver buen fútbol...Independiente lo intenta, pero…¿Que es excusa? No, si yo lo dije siempre”
En un costado, el “Bocha” se estaba terminando de cambiar, de reojo se miraba en el espejo, pensando quizás que ya era hora de cortarse el pelo. No era consciente, al igual que le sucede a los grandes genios con sus obras. El último gol de Bochini, la última pincelada en un lienzo que los propios vivieron con admiración, y los ajenos con el secreto goce del sufrimiento.

 

Diseño y edición de fotografía
Matias Di Julio

 

 

 

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